jueves, 4 de noviembre de 2004

Pequeños placeres...

En verdad, ¿sabemos apreciar las cosas pequeñas?
Pues no lo se... realmente me doy cuenta de ello cuando salgo de esta casa y me voy al pueblo. Suena un poco rústico, pero los cambios hacen que la gente descubra cosas.
Y precisamente es uno de esas cosas que he descubierto las que voy a compartir aqui. Piensa un poco, retirate del ruido, respira aire fresco, sal al balcon. Cada accion tiene su recompensa. Cada momento es digno de ser disfrutado, o compartido.
Por ejemplo, alli donde voy no hay calefaccion de gas, que se reparte en bombonas, asi que hay que busar metodos alternativos, como la calefaccion que consta de un motor que empuja agua que pasa por encima de la chimenea.
Asi que hay un problema, si no enciendes el fuego, no hay calor en toda la casa. No se si es por esto que, cuando consigues que todo prenda bien, te da una sensacion de logro personal. Hay gente que esta tan acostumbrada a esto que no se da cuenta, pero yo creo captar la pequeña esencia que se destila, esa sensacion que tenian nuestros antepasados ante un palo y un tronco. Al igual ocurre con nuestro entorno. Todos hemos ido por la calle, pero no reparamos en la altura ni en la grandeza de los pisos que nos rodean, gigantes de ladrillo que salpican por todas partes este pueblo (es que soy de Leganes), o en la majestousidad de las casas de dos pisos...
A lo mejor no nos aburririamos tanto si nos quitasemos la capa de cosmopolita que nos viste y nos dieramos un baño de inocencia y humildad.

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