martes, 6 de marzo de 2007

Otra de vicio...

Vamos a hablar de nueva sangre en esto de los videojuegos. Hace ya un tiempo llegó a las orillas de nuestro país un barco mercante (supongo, a lo mejor fue un avión ^^) que traía un juego llamado Way of the Samurai, un juego de acción en 3ª persona al estilo Onimusha, que resaltaba en cuanto a calidad en el amplio catálogo de la negra de Sony (PS2).
Hoy en día ha llegado a mis manos la segunda entrega de este videojuego, Way of the Samurai 2.


Algo había oído hablar de Spike, la compañía creadora, que toca un poquito todos los temas que me gustan en los videojuegos: samurais y ninjas. Se dedican también a hacer las traducciones de juegos al japones, aunque de esto no estoy muy seguro porque mis conocimientos de japo no son muy amplios. De entre los juegos creados por ellos mismos, tuve el extraño placer de probar el Shinobido, una revisión del formato de mi idolatrado Tenchu para la PS2. Me sorprendieron las sensaciones que el juego me transmitía. Incluso a pesar de la cargante niebla presente en todos los escenarios, o el peligro de los precipicios que aparecen de repente ante tus pies… el juego me gusta. Quizás es la grandeza de los escenarios, o el interactuar con los enemigos muertos y su equipamiento llevado a otro nivel, para los amiguetes del Tenchu, este juego es recomendable. Amén de características técnicas, otro de los grandes puntos es historia y desarrollo del juego, en el que tu decides a que clan le haces los trabajitos, siempre mediante pago de valores ^^.
Y lo último de este juego es otro de sus puntos fuertes: la banda sonora. Quizás acostumbrado a los temas de tinte épico del juego de Activision, el impacto mas fuerte surgió cuando me puse la intro del juego, en la que parece que el compositor de la compañía no le hace ascos a nada de nada, puesto que si le hace falta tira de coros y guitarra española con shamisen (especie de violín japonés) y caja china, resultando en una mezcla extrañamente agradable que imprime un ritmo muy adecuado a la presentación de imágenes.

Por lo menos la carátula promete.

Pero yo iba a hablar de Way of the Samurai 2, no de Shinobido. Aunque quizás me viene al pelo lo de la música, puesto que en la intro de este otro juego también disfrutamos de una música distinta y original, que gusta o no gusta, pero que no deja indiferente, y en la que varios estilos se dan la mano de una manera casi magistral, igual que a lo largo de todo el juego, con melodías de esas que penetran en tu mente y no te dejan en paz hasta el día en que otra del mismo tipo ocupe su lugar.

Pantalla de personalización de carácter.

Con respecto al juego, hay mucho que probar y poco que decir. Algo que si podemos notar es que esta compañía tiene una estética muy determinada, tanto en el diseño de menús y elementos del programa como en el de personajes y escenarios. Comenzamos diseñando un personaje, con varios tipos de caras cuerpos y ropajes, que también iremos desbloqueando a lo largo del juego. Tras esto, empezamos a jugar, apareciendo como un samurai vagabundo en la calle. Se nos acerca una niña chiquitina que nos ofrece comida, y, bueno, ahí empieza el juego, pues disponemos de tres opciones: aceptarlo, rechazarlo o mandarla a tomar viento fresco. Y este es uno de los grandes puntos del juego, en cada diálogo podemos escoger lo que vamos a decir (dentro de tres opciones, en algunos casos más o menos), lo que nos da la libertad de hacer el bien, el mal o el beneficio propio. Cada opción marcará un camino distinto a elegir, y os aseguro que hay MUCHAS opciones.

Pero un juego de samurais no es nada sin lucha, y este es un punto fuerte del juego. A la chusma, es decir, enemigos de bajo nivel, puedes cargártelos de un plumazo. Sin embargo, los combates tienen un alto nivel táctico, y es que bloquear todo no es solución ya que se te puede romper la katana, y no hace nada de gracia, os lo digo por experiencia ^^. Según haces movimientos, aprendes nuevos, y puedes almacenar determinado número de armas, teniendo cada arma sus propios movimientos, con lo que os podéis imaginar la cantidad de movimientos distintos que puede llegar a conocer el personaje… o más; todo ello aderezado con un estilo de combate en el que premia la estrategia, quien reparte espadazos a diestro y siniestro muere sin remisión. Esto es… a falta de una expresión mejor, un simulador de combate simplificado.

Jar jar jar, ¿te cojo el brazo?

Ir por la calle sin hacer nada todo un gustazo en este juego. Tenemos un mapa en el que seleccionamos a que barrio queremos ir. Una vez estamos allí, el escenario son una o dos calles de este barrio, en el que podemos disfrutar de un gran surtido de tiendas. Pero lo impactante son los personajes en pantalla, del orden de cinco a diez personajes controlados por la máquina aparecen en pantalla, haciendo sus tareas características, como patrullar en caso de los magistrados, o molestar a la gente, como los buscabroncas, malotes de barrio que te sacan la espada casi sin razón aparente, y, al igual que los malotes típicos, en cuanto encuentran alguien mas fuerte la enfundan y salen corriendo. Y no sólo seremos nosotros el objetivo, sino también otros personajes del escenario. Los magistrados, por su parte, imparten la ley, y cualquier tipo de violencia gratuita es perseguida, incluso desenfundar tu arma.

Un malote sin precaución alguna.

Pero también hay puntos negativos, y uno de ellos es el sistema de contar tiempo, es decir, como pasan los días en la prefectura. Cada vez que entras en un barrio, si haces algún tipo de acción que influya en la historia, pasas a otra parte del día (de mañana a mediodía, de ahí a tarde y sucesivamente), lo cual hace que el tiempo se abalance sobre ti rapidísimamente, y es difícil centrarte en otra cosa que no sea la historia principal.

Y por último, el gran trabajo de recreación de la época. No han escatimado en detalles crudos para presentarte un Japón antiguo, que a la par de estar poseído de ese típico romanticismo, también es crudo en el día a día, pues detalles como las meretrices o señoritas de calle no han sido eliminados, y los malos son malos de verdad, pero la autoridad tampoco es que sea la repanocha ^^. El modelado del escenario es una delicia, pese a ser simple y efectista (y muchos escenarios pecan de pequeños), recrea muy bien la época.

Si, si, es grandioso, pero lo de fondo es un prostíbulo ^^.

S’acabó. Finito, porque me enrollo un cacho, nunca hay fin con eso de hablar de las cosas que te gustan. Bueno, en serio, este juego es muy bueno, y también posee ese pequeño matiz de RPG que tanto parece gustarme, por lo que os recomiendo un par de horas de juego, que se le coge cariño a pesar de la dificultad.

Saludines tropa, pasaroslo papi, que yo no puedo ^^.

2 comentarios:

forfy dijo...

Filin amigo, se te echaba de menos. Increible crítica de un juego bastante minusvalorado a mi entender. Y lo dice un no-creyente: no tengo una Play 2 y tan sólo he jugado un par de veces.

Alegra verte de nuevo por aquí. No nos dejes tanto tiempo de nuevo!

Un abrazo!

forfy dijo...

Por cierto soy un poco gañan, me refería al Shinobido...